- En un hecho que no sucedía desde hace 20 años, el equipo representativo de Alta Montaña de la Universidad Nacional realizó una expedición fuera de México.
- Los pumas llegaron a la cima de las montañas Pequeño Alpamayo y Huayna Potosí, junto con dos instructores y el jefe de expedición.
Después de 20 años, el equipo representativo de Alta Montaña, de la Asociación de Deportes de Montaña y Escalada de la UNAM (ADMEUNAM), conformado por 10 alumnos, dos instructores y el jefe de expedición, realizó un viaje fuera de la República Mexicana, con destino a Sudamérica. El país de arribo fue Bolivia, donde lograron las cumbres de las montañas Pequeño Alpamayo y Huayna Potosí, con el propósito de mejorar su preparación al enfrentar montañas que implican un mayor desafío técnico, físico y mental.
La comitiva auriazul, que hizo el viaje a tierras sudamericanas, estuvo conformada por Yuliana Olivera Pedraza, Susan Anaís Moreno Orozco, Daniel Quevedo Hernández y María Fernanda Falcón Hernández, alumnos de la Facultad de Ciencias; Ana María Castro Hernández e Ian Sandoval Dávila, de Ingeniería; y Daniel García Muñoz, de Ciencias Políticas y Sociales.
A ellos se unieron Saúl Eduardo Ruiz Sánchez, de Filosofía y Letras; Diana Laura Díaz Cabrera, de Psicología; y José Pablo De Buen González, de Contaduría y Administración; además de Mario Guerrero Reyes y Adriana Vázquez Barrientos, como instructores; y Omar Carrizosa Méndez, jefe de expedición e instructor en jefe del equipo representativo de Alta Montaña de la UNAM.
En la incursión alcanzaron la cumbre de dos montañas ubicadas en la Cordillera Real. La primera, fue el Pequeño Alpamayo, a 5,370 metros sobre el nivel del mar (msnm). La ruta exigió cruzar el Pico Tarija y descender a un collado intermedio, para luego atacar la arista suroeste con pendientes de 50 a 55 grados. Ahí se colocaron anclajes de nieve ante la alta exposición del terreno.
Pero el gran reto llegó con la escalada al Huayna Potosí, una montaña que cuenta con una altitud de 6,088 metros sobre el nivel del mar (msnm). Dicho ascenso se realizó de manera simultánea: los deportistas auriazules se distribuyeron en cuatro equipos para subir por dos rutas diferentes.
Los grupos 1 y 2 treparon por el glaciar, partiendo del Refugio Alto de la montaña, donde tuvieron que mantener un ritmo firme y seguro, ya que sortearon un tramo de roca expuesta. Por su parte, los equipos 3 y 4 subieron por el muro directo de la Cara Oeste y utilizaron técnicas de escalada en hielo y progresión en ensamble.
“Me siento muy feliz y orgullosa, mis compañeros se han convertido en amigos de vida, constantemente estamos en situaciones de vida o muerte en montañas, entonces son personas con las que he creado fuertes vínculos. Regresar a hacer estas expediciones fuera de México, con personas que quiero tanto, ha sido una experiencia llena de orgullo por todo lo que conlleva”, mencionó Susan Moreno, de la Facultad de Ciencias.
Para determinar el destino se tomaron en cuenta aspectos como la altitud, la ubicación geográfica y graduaciones de dificultad técnica, con la finalidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos durante su preparación en entrenamientos y expediciones hechas en territorio mexicano. Los resultados fueron positivos: en las dos montañas que escalaron los deportistas universitarios se tuvo saldo blanco, es decir, todos los estudiantes alcanzaron la cima sin incidentes.
“Es un gran avance que tuvimos en muy poco tiempo. Hablamos del lapso de un año en el que no sabíamos nada y al día de hoy ya tenemos el conocimiento suficiente para poder hacerlo de una manera autónoma. Es lo más importante de la expedición, que no recurrimos al uso de guías, porteadores, alguien que hiciera toda la estrategia. Nosotros nos encargamos de eso y lo llevamos a cabo”, declaró Daniel Quevedo, de la Facultad de Ciencias.
Además de alcanzar estas dos cumbres, el contingente auriazul también estuvo en el Nevado Charquini, ubicado a 5,392 msnm, en donde se realizaron actividades de aclimatación activa y consolidación de maniobras de escalada en hielo, como parte de las prácticas hechas durante esta travesía.
“Desde que partimos queríamos hacer resurgir el legado de hace 20 años de generaciones anteriores de alumnos de la UNAM que hicieron un gran papel con ascensos históricos. Las cosas salieron bien y sentimos ese orgullo de haber cumplido el propósito. Eso vale mucho por sí solo”, expresó Omar Carrizosa, jefe de expedición.
ADMEUNAM participó en operativo de rescate
El pasado 7 de julio, miembros de la ADMEUNAM, que pertenecen al grupo Espeleo Rescate México, asociación nacional integrada por grupos espeleológicos de todo el país, participaron en el operativo de rescate en la gruta de Chichicazapan, Puebla, donde una familia quedó atrapada debido al aumento del nivel del río, por las fuertes lluvias.
Esto refleja el compromiso que existe en el deporte universitario de la UNAM, no sólo con la enseñanza de las actividades de montaña, sino también en la formación de especialistas altamente capacitados para contribuir, de manera voluntaria, en la atención de emergencias.

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